Para limpiar los cristales con los productos de Laboncler y conseguir ese efecto antiempañamiento y un brillo duradero, la clave está en la proporción. El suavizante Blume Poison crea una película invisible que ayuda a que el vapor no se pegue y que el polvo resbale.
La mezcla mágica para cristales y espejos
En un pulverizador de 500 ml, mezcla lo siguiente:
- Agua destilada (400 ml): Es fundamental usar agua destilada para que no queden rastros de cal al secarse.
- Alcohol de limpieza o quemar (50 ml): Ayuda a que la mezcla seque instantáneamente y elimina la grasa.
- Gel Activo Laboncler (1 gota): ¡Solo una gota! Es suficiente para limpiar la suciedad sin generar espuma.
- Suavizante Blume Poison (media cucharadita): Es el ingrediente secreto. Su propiedad antiestática evita que el polvo se pegue y reduce el vaho en espejos de baño.
Cómo aplicarlo para que no queden marcas:
- Pulveriza poco: No satures el cristal; una bruma ligera es suficiente.
- Usa microfibra: Utiliza una bayeta de microfibra específica para cristales o papel de cocina de buena calidad.
- Movimientos constantes: Limpia de arriba hacia abajo y termina con movimientos circulares para pulir el cristal.
¿Dónde es más efectivo?
- Espejos del baño: Notarás que después de ducharte, el espejo se empaña mucho menos.
- Mamparas de ducha: Ayuda a que las gotas de agua resbalen y no dejen marcas de cal tan rápido.
- Ventanas exteriores: El efecto antiestático del suavizante hará que el polen y el polvo no se adhieran al cristal de inmediato.
¡Ojo! Si te pasas con la cantidad de suavizante, el cristal podría verse algo "empañado" o con vetas. Si eso pasa, simplemente añade un poco más de agua y alcohol a tu mezcla.